El régimen de Teherán reaccionó después de que el flamante primer ministro británico, Andy Burnham, autorizara que aviones norteamericanos despegaran desde la base de la RAF en Fairford, en Gloucestershire, hacia objetivos en Irán, una decisión que revierte la negativa previa del ex jefe de gobierno Keir Starmer a involucrar infraestructura británica en la guerra impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump.